NUTRICIÓN PARA LA FERTILIDAD

La infertilidad es un problema global en aumento. Se estima que aproximadamente un 15% de las parejas en edad reproductiva tiene dificultades a la hora de concebir. La situación nutricional juega un papel clave en la fertilidad.

Existen diversos factores asociados con la infertilidad, tales como la edad avanzada, la presencia de alteraciones estructurales en el aparato reproductor y enfermedades como la obesidad, la contaminación ambiental y el estilo de vida.

En relación con la alimentación, la ingesta en exceso de grasas saturadas, ácidos grasos trans y proteínas de origen animal podría tener un efecto perjudicial en la fertilidad, mientras que la ingesta de hidratos de carbono complejos, fibra, grasas monoinsaturadas y ácidos grasos omega-3 podría tener un efecto beneficioso. Asimismo, es indispensable tener un aporte adecuado de ácido fólico, B12, vitaminas A, D, C y E, calcio, hierro, zinc, selenio y yodo para evitar problemas en la fertilidad.

La prevención y el tratamiento de las alteraciones de la fertilidad en la mujer y en el hombre deben contemplar el abordaje nutricional, dada su importancia en la reproducción.

Diversos estudios han constatado que tanto el bajo peso como el sobrepeso u obesidad aumentan el riesgo de infertilidad. El exceso de grasa corporal favorece la resistencia a la insulina, lo que contribuye a aumentar la síntesis y la liberación de andrógenos ováricos en la mujer y una disminución de la globulina transportadora de hormonas sexuales, lo que tiene un impacto negativo en la ovulación y en la calidad de los espermatozoides.

La probabilidad de lograr un embarazo en un tratamiento de reproducción asistida es menor a medida que el índice de masa corporal (IMC) es mayor. Por ello, es recomendable que las mujeres comiencen el tratamiento cuando su IMC sea menor de 30 kg/m2.

INGESTA DE MACRONUTRIENTES Y FERTILIDAD

La evidencia disponible indica que tanto el tipo como la cantidad de hidratos de carbono pueden condicionar la fertilidad de hombres y mujeres. El seguimiento de una dieta rica en alimentos con una carga glucémica baja se relaciona con una mejoría de la fertilidad relacionada con la ovulación a través de una mejoría en la sensibilidad de la insulina en las mujeres y de la calidad del semen en hombres.

En relación con las proteínas, se ha observado que el remplazo de proteínas de origen animal por vegetal en la dieta favorece la ovulación. Se ha observado que el riesgo de infertilidad por anovulación se reducía a más de la mitad en mujeres que seguían dietas en las que el 5% de la energía total procedía de proteínas de origen vegetal.

En cuanto a las grasas, la ingesta elevada de grasas saturadas se asocia negativamente con la cantidad de espermatozoides, y las grasas trans incrementan la resistencia a la insulina, por lo que aumenta el riesgo de presentar alteraciones en la ovulación y en la calidad de los espermatozoides. De forma contraria, el seguimiento de dietas ricas en grasas monoinsaturadas tiene un efecto beneficioso en la fertilidad en mujeres y en hombres.

Asimismo, se ha constatado una mayor eficacia en los tratamientos de reproducción asistida y una mejor calidad en los espermatozoides en personas con concentraciones séricas elevadas de omega-3. La suplementación con omega-3 puede ayudar a reducir la concentración de testosterona y a mejorar la resistencia a la insulina en mujeres con SOP. además, un aporte adecuado de vitaminas es fundamental para la fertilidad.

Recomendaciones para mejorar la fertilidad en hombres y mujeres:

  • Mantener un peso corporal adecuado mediante una correcta alimentación y la realización de actividad física moderada
  • Seguir una dieta con un contenido elevado de hidratos de carbono complejos y fibra, grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas, proteínas de origen vegetal, así como bajo en grasas saturadas y trans y proteínas de origen animal
  • Prestar especial atención al aporte de ácido fólico, B12, vitaminas A, D, C y E, calcio, hierro, zinc, selenio y yodo
  • Tomar un suplemento en el caso de que la dieta no aporte una cantidad suficiente
  • Moderar el consumo de bebidas con alcohol y cafeína
  • Evitar fumar y evitar el uso de marihuana y otras drogas

La nutrición puede influenciar la fertilidad masculina mediante la regulación de mecanismos epigenéticos. La epigenética nos explica por qué no todos los obesos son infértiles.

Diferentes estudios muestran el impacto negativo del sobrepeso y la obesidad sobre la calidad del ADN de los espermatozoides y, consecuentemente, sobre la salud de la descendencia. Varios estudios han vinculado el síndrome metabólico con una función espermática alterada.

La exposición a dietas ricas o deficientes en determinados nutrientes (especialmente grasas saturadas) durante largos periodos de tiempo, inducen cambios epigenéticos con consecuencias para la fertilidad masculina del paciente y la fertilidad de su descendencia (herencia transgeneracional).